Por fin y después de algún retraso inesperado, aquí os dejo parte de la extensa charla que tuve con Juan Francisco Gutiérrez Lozano, profesor de Edición y Producción en Televisión (entre otras asignaturas) de la Facultad de Ciencias de la Comunicación sobre televisión, formatos y telebasura.

¿Cree que la TV ha llegado a su tope de morbosidad y de espectacularidad?
No es por ser pesimista, pero la realidad nos ha demostrado que el tope y el listón de morbo se puede superar mas allá de lo que esperábamos, cambiando el formato de presentación o el asunto. A mediados de los años noventa ocurría con los sucesos, hoy es con la información del corazón, pero el morbo, el sensacionalismo siempre van a estar presentes en el caso de la televisión, sobre todo en la televisión comercial.
En la televisión no hay limites imaginables, otra cosa es que sean permisibles, que no lo son. Sin embargo siempre puede haber una vuelta de tuerca de más en los temas de información rosa, telerrealidad o al tratamiento de los sucesos.
Si fuera editor de un programa de reportajes, ¿Prohibiría el uso de la cámara oculta?
Más que una prohibición, como método diario del trabajo de los periodistas, yo creo que debe ser una medida dentro del código deontológico del periodista. Un periodista debe saber que no debe contar con esto como elemento de trabajo. Otra cosa es que en determinadas circunstancias donde la libertad en la profesión o del trabajo del periodista, se vea limitada por condicionantes políticos, militares e incluso por ocultación de realidades, que haga posible encontrar esta información que de otra manera no fuera posible, entonces sí justifico su utilización. El uso de las cámaras ocultas es una moda que se ha impuesto en las televisiones, precisamente, por el formato de la telerrealidad, que nos ha traslado la intimidad de personajes que asisten de manera voluntaria a estos programas y quieren formar parte de estas experiencias, entre comillas, televisivas y que desde el punto de vista periodístico se ha traslado porque el público se ha acostumbrado a la veracidad de estas imágenes. Por lo tanto, no es una herramienta que de manera absoluta se pueda denigrar, pero sólo puede valorarse de manera útil en circunstancias muy excepcionales, que la entidad de la noticia si lo justifique.
¿Cree que habría más presión para prohibir el uso de la cámara oculta cambiaría si en vez de los personajes que aparecen en ella fueran del mundo del corazón fueran de otras esferas, como la política?

En Latinoamérica ya habido casos de corrupción política como el escándalo de Montesinos, que se descubrió a través de cámara oculta. Sí es verdad que cuando la cámara oculta denuncia este tipo de casos, es cuando se pone más en tela de juicio su uso y hay una mayor capacidad de rechazo y de preocupación por parte de los políticos. Pero aquí no deberíamos olvidar una cosa; y es el respeto y el derecho a la intimidad por un lado y por otro, la libertad de expresión y la libertad de los periodistas para ejercer su trabajo. En este caso, serán los especialistas legales quienes nos determinarán, en función de la relevancia pública del personaje, que grado de intimidad dentro del desarrollo de su vida diaria se puede acoger a la parcela de su vida intima o de su vida pública. De esta manera, el periodista debería hacer su trabajo, atendiendo a códigos de regulación deontológico en los que el uso de la cámara oculta solamente se dé en casos excepcionales y justificables y a partir de aquí yo creo que no habrá problemas.
¿Cree que la función de los Consejos Audiovisuales ayudarán a mejorar la TV?
Yo espero que sí, aunque no tengo un convencimiento claro, porque la televisión pública estaba muy definida en el estatuto de RTVE de 1980 y sin embargo no se ha cumplido en buena parte, incluso en las concesiones de licencias de las televisiones privadas también había ciertas condiciones en su papel y ha habido excesos por parte de las televisiones autonómicas también. El hecho de que ahora se hayan acogido todos al código de regulación de contenidos para la protección de menores pues ya parece una primera pista; que haya un Consejo Audiovisual de este tipo siempre es beneficioso, tenemos el ejemplo en Cataluña que ya parece que ha dado resultados, al menos, en ser portavoz de aquellos que rechazan estos excesos en contenidos y formulas de la televisión.
¿Cumple la TV pública (tanto estatal como autonómica) su función principal? ¿Está condicionada también por valores comerciales?
Si las comparamos con las televisiones privadas por supuesto que sí: series, proyectos documentales, programas que las televisiones privadas no se plantearían sí se pueden encontrar en las televisiones públicas. Sin duda ha habido un cambio en los dos últimos años, al hablar de estos temas con más asiduidad y de hecho, el Gobierno los ha tomado como bandera de una especie de regeneración democrática en los medios de comunicación. En la televisión pública hay debates políticos, que antes no había, con presencia de lideres de opinión que antes no se encontraban, porque ha habido siempre una especie de manipulación por parte de todos los gobiernos y que ahora se está intentando aminorar. De hecho, en el último año no ha habido grandes denuncias por manipulación en los telediarios de TVE cuando hemos estado acostumbrados a eso durante los últimos diez, quince años, tanto con gobiernos socialistas como con gobiernos del Partido Popular.
El entorno autonómico es distinto, sí hay más denuncias tanto en televisiones gobernadas por el PSOE como por el PP, como el caso de Telemadrid o Canal Nou, donde no sólo hay denuncias por parte de partidos sino también por parte de asociaciones de periodistas, que se quejan de la manipulación política y el boicot de las informaciones. En este sentido, que haya elementos de regulación, por parte de los códigos, de autorregulación por parte de los periodistas, y ya una preocupación social de estos temas puede ayudar a que las televisiones públicas cumplan con estos criterios. Luego viene el problema de que sí se cumplen estos criterios pero los resultados de audiencia no son los esperados. No podemos esperar que los programas de la televisión publica sean los mas vistos y que a su vez estén en una televisión donde se cumplan todos los requisitos, porque una cosa es el debe de ser de una televisión publica y otra cosa es lo que el público consume, que no siempre tiene que ser ni la basura de las televisiones privadas ni la excelencia ni la calidad que algunos reclaman sólo para las televisiones públicas, sino a un medio camino entre una cosa y otra.
¿Cree que la audiencia pide estos programas o es la TV quien lo impone y la audiencia es pasiva ante esto?
Los programadores de televisión se adelantan a cuáles pueden ser los gustos del público en tres o seis meses. Normalmente en la televisión se innova poco y lo que se suele hacer es copiar formatos de éxito en otros sitios y probarlo. Muchas veces, esto hace que haya grandes éxitos o grandes fracasos. Por ello, el morbo se va acrecentando porque se van añadiendo elementos a lo que ya hay. Es una ciencia donde se tienen cada vez más elementos para saber si un programa o un formato puede triunfar o no pero siempre ocurre que la audiencia tiene la última palabra, porque formatos que parecen que van a funcionar porque tienen todos los elementos, los estudios realizados, todo el dinero necesario invertido para su éxito, al final no funcionan, como ocurre ahora en las mañanas de Antena 3 y Telecinco, donde se traslada un fichaje millonario de una presentadora de gran éxito desde Telecinco a Antena 3 y no funciona, con el mismo programa, la misma inversión en contenidos, etc. Sin embargo, un nuevo formato con una nueva presentadora que viene de la otra cadena, triunfa. En el caso de la telerrealidad, el fenómeno de Gran Hermano en el año 2000 hizo que por primera vez en España, que una cadena, Telecinco, tuviera más audiencia a lo largo de un mes que TVE. Ese fue el principio del fin de la cadena pública.
La audiencia, en definitiva, está pendiente de la oferta que les hacen las cadenas, y por supuesto tienen el último papel de decisión, pero en buena medida este papel está condicionado por el menú que se le ofrece.
Por otro lado, los hábitos de la audiencia se imponen durante temporadas y son difíciles de cambiar. La caída de audiencia de TVE está condicionada por la falta de costumbre que tienen los espectadores a este tipo de espacio y se han acostumbrado a distintos tipos de consumo audiovisual. Está claro que los realitys siguen teniendo mucha audiencia, pero no todos los realitys funcionan. La cuestión es cómo se hace una televisión de calidad recogiendo la mayor parte de audiencia posible y que esta televisión de calidad con un buen número de espectadores adopten nuevos formatos de la televisión, que están en avance continuo, para que no sea sólo un menú que ofrece el programador sino también la decisión de la audiencia, que no está habituada y consume ese producto. Por supuesto, la audiencia tiene un papel activo. Si triunfa la telebasura frente a programas de calidad, estando a la misma hora, es porque se ha impuesto un modo de consumo de la audiencia quizás motivado porque los programadores han considerado que eso era lo que más le beneficiaba a ellos sus resultados, al final han tenido razón, y se ha acostumbrado la audiencia, pero no porque quiera sólo ese producto, sino porque sus hábitos ya son difíciles de cambiar, al igual que es muy difícil cambiar a alguien de leer un periódico en concreto o escuchar una emisora de radio en particular.
¿Qué imágenes, que se hayan emitido en televisión, le han parecido las más morbosas y que era innecesario mostrar?
Las imágenes que sobrepasan la intimidad de las personas, no solo ya de las famosas, sino también de las anónimas, como en los años noventa, con la proliferación de los sucesos, como el caso de las niñas de Alcasser, donde se expuso por primera vez la capacidad de la televisión para hurgar en lo más doloroso y en las tragedias humanas de una manera descarnada. Por lo tanto, todo lo que atente contra la intimidad de las personas, ya sean famosas o grupos de la sociedad más desfavorecidos, como inmigrantes, disminuidos físicos y psíquicos, que son tratados vilmente por estos grandes trazos con los que se tratan las informaciones en muchas ocasiones, todo eso es lo que denigra la labor del periodista en televisión.



¿Qué telebasura cree que es mayor: aquella que está dentro de programas de entretenimiento o la de programas denominados a priori serios?
Desgraciadamente sí se puede encontrar, lo que pasa es que según algunos autores la telebasura sería otro tipo de contenidos y dentro de los informativos lo que se puede encontrar es mala información o aquella que no es periodísticamente aceptable. Telebasura sería: programas que intentan ensalzar a personajes que no son conocidos y hacerlos conocidos, tratar informaciones de manera sensacionalista, etc. Lo que ocurre es que hay hibridaciones de formatos y nos encontramos con los infotaiments que son los espectáculos que usan la información para entretener y los entretenimientos que incluyen dosis de información, pero con un tratamiento poco serio, periodísticamente hablando. Si nos ceñimos a los espacios de informativos, como los telediarios, lo que sí hay es una proliferación de elementos de telebasura, pero solamente en algunos casos cuando se hacen referencias a esos programas que emiten las mismas cadenas. En un telediario, no encuentras noticias de ciertos personajes, pero sí encontrarás una noticia de cómo ese programa va a comenzar la temporada, o que se están haciendo las pruebas de un concurso determinado. Pero si nos damos cuenta, ese tipo de adulteración en la información también se da en otros medios.
¿Cree que hay también malos contenidos en otros medios (Radio, Prensa, Internet...)?
Ha habido un cambio en el diseño y por supuesto en los contenidos. La convergencia de medios entre televisión e Internet, donde puedes descargarte las imágenes, o ver clips, o incluso emisiones en directo de televisión hace que haya habido una convergencia que no ha ido aparejada con un avance en la calidad ni en la profundización de las noticias sino simplemente con lo superficial, como las imágenes, los titulares, los foros donde se comenta pero no hay un trabajo periodístico detrás de eso.
Dígame dos programas, el mejor y el peor, en función de los criterios de la TV (informar, formar y entretener).
Es muy difícil, porque aparte que deben cumplir los criterios de la televisión, es también una cuestión de gustos. Hay que distinguir incluso dentro de la telebasura, programas que están bien hechos y los que no lo están; la factura técnica y la factura televisiva de un programa independientemente de que la idea o el concepto sea de telebasura o no, puede ser estupenda e incluso puede mejorar algún programa que, en teoría, cuide mucho sus contenidos pero formalmente sea un fiasco.
Por decir alguno de los que más me interesa es la recuperación del debate político con 59 segundos que me parece muy destacable, e incluso la recuperación de la entrevista con Las cerezas, que no tiene mucho éxito quizá porque tenga algunos elementos demasiado arcaicos en su concepción formal. Entre los peores pondría, para no moverme de la televisión pública, Préstame tu vida, que es un poco querer bordear temas polémicos que se tratan en las televisiones privadas y hacerlo con subterfugios. Aquí se quiere dar lugar a una tertulia, donde se repiten los llamados debates falleros, aquellos donde los personajes gritan, hablan, donde se incurren en simplificaciones bastante peligrosas.
¿Ve cosas positivas en los reality show como Gran Hermano (etc.)?
Si dejamos a un periodismo al lado, y hablamos sólo de televisión, los realitys show son un formato que definen a una época y a una sociedad, no sólo la española. Todas las sociedades que tiene reality show insertan elementos comunes y a su vez elementos culturales de cada país en que se desarrolla. Es un proceso que forma parte de la globalización, de la utilización de las nuevas tecnologías, de la convergencia de medios (televisión + Internet), de hecho, los portales de estos programas han sido la avanzadilla en tecnología y a su vez un filón para conseguir beneficios económicos. Los aspectos formales son muy cuidados independientemente de que los contenidos sean telebasura. Si no tuviera estos aspectos tan cuidados quizá no tendría tanto éxito. En definitiva, las formas de los realitys, ayudan a que un producto tan fácil de consumir, sea aún más exitoso.
¿Piensa que la TV de hace unos años era mejor en contenidos?
Depende de los años que hablemos, pero hay buena televisión hoy en día, no pienso que la televisión esté degradada en absoluto ni sea un medio inservible, hay muchos programas adaptados a los nuevos formatos que son igualmente válidos. Todos los espacios matinales de todas las cadenas están muy bien hechos, donde se pueden encontrar muchos distintos espacios, como mesas de opinión política, donde antes solo tenían cabida en formatos de por la noche y ahora están en los magazines también.
Lo que sí ocurría antes es que, al sólo haber una televisión, todo lo que se ponía en un determinado horario siempre funcionaba, tuviera una factura técnica mayor o menor, simplemente por el impacto que tenía; y consideramos bueno muchas veces algunas cosas que no lo son, lo que sí había antes era mucha más inversión y mucha más dedicación al solo haber una cadena, y a pesar de la censura, había programas muy destacables.
¿Añadiría algún formato o aspecto de la TV de antes?
En mi investigación, la gente que vivió los comienzos de la televisión, ven los avances tecnológicos como algo positivo pero echan de menos los formatos clásicos, donde estuvieran totalmente definidos, cada uno delimitado. La técnica de los magazines ha provocado que todo lo englobe, consiguiendo ahorrar costes, y conseguir el mayor número de público. Hay géneros que se echan mucho en falta, como los debates políticos, que ahora reflotan en las publicas, las series con gran envergadura económica, etc. Y sobre todo y en definitiva lo que se debe hacer es elevar el tiempo y la profundización de ciertos temas, elevar un poco el listón en cuanto a los contenidos sin que las formas tengan que ser de nuevo antiguas o aburridas.
¿Qué cree que hace falta en la TV de hoy en día y que ve fundamental para sus contenidos?
Quizá incluir en la televisión, sobre todo en la publica, que es la que debe hacer esta función, la de retratar la sociedad tal como es, con todos los grupos sociales retratados, los grupos de inmigrantes, gitanos etc., y que las segundas televisiones publicas están intentando hacer muy bien. La inmigración sólo aparece en los telediarios como problema, y los personajes que aparecen de otra manera lo hacen en los realitys para hacer negocio porque saben que hay un peso grande de la población en España que puede consumir este producto y así añadir más publico a este formato.